Las crónicas de Paolo | Cómo conocí la masa madre.

Masa madre activa para hacer pan.

La historia de cómo conocí la masa madre inicia después de haber empezado mi historia con los quesos. Luego de adoptar el arte de elaboración de quesos, en mi cabeza, hacía referencia a un refrán que dice que “detrás de un gran hombre hay una gran mujer” y esto pasa con los alimentos también. Detrás de un buen queso debe haber un buen pan. En la búsqueda de ese buen pan tuve muchas aventuras que van desde un romance en Francia, a traficar de país en país saquitos de harina, hasta transformarme en un niñero de masas. 

Pareciera que a veces cuando uno desea algo, el universo te da la mano para que lo consigas o al menos te pone a las personas que te llevaran a lo que quieres. En esa búsqueda por un buen pan me encontré con una chica rusa, que por cierto, era panadera, repostera e increíblemente guapa. La conexión fue al instante, pero así como fue de rápido la conexión, así de rápido duró la relación. Ambos sabíamos que tomaríamos caminos separados y estábamos claro que el amor no era nuestro destino. Pero sin yo mencionárselo ni pedírselo, ella me dio un regalo de dios, me dio a Paolo. Tranquilos, no es un bebe, es el nombre de la masa madre.

La aventura de Paolo antes de conocernos.

A ella se lo habían regalado en Italia hace unos años atrás y ya le estaba siendo algo molesto cargarlo por todos lados, porque había que cuidarlo y alimentarlo todos los días y no había encontrado a nadie para regalárselo. Según ella, a Paolo lo llevan alimentando por más de 100 años, cosa que me parece increíble. Todo fue muy raro. Todo pasó como si la única misión en la vida de mi amiga rusa fuese entregarme ese pedacito de masa y que ese pedacito de masa estuviese esperando 100 años para llegar a mis manos. 

Mi primer aventura con Paolo.

Por suerte, todo esto pasó una semana antes de regresarme a Panamá, porque ahora, me tocaba cuidar de Paolo. El problema no era cuidar de él, si no que, donde me hospedaba en Francia, no había nevera. Por tal motivo, Paolo se quedaba a temperatura ambiente y si no lo refrigeras es obligatorio alimentarlo todos los días. 

Ahora, con Paolo conmigo y un viaje por delante había que planificar bien. Tenía que alimentarlo durante el viaje, pero el detalle estaba en que debía pasar por 4 aeropuertos traficando de forma “ilegal” paquetes llenos un polvito blanco que a simple vista te da la percepción que son de dudosa procedencia. Mi estrategia fue la siguiente. Debía empacar varios paquetitos de 100 gramos de harina y esconderlos en diferentes lugares. Debía tenerlos accesibles para cuando a Paolo le diera hambre y en caso de que me decomisaran uno tener otro de repuesto.

Utilizamos harina para alimentar a Paolo.

Paolo, una masa «criminal».

Salir de Francia no fue problema porque en Europa nunca te revisan. El problema fue cuando llegue a Estados Unidos donde te revisan hasta de que color es tu ropa interior. Yo sabía lo que venía. El momento ese en el TSA cuando rezas que no encuentren nada de lo no debes llevar en la maleta. Y ese momento llegó. Pasaron mi maletín de mano por la maquina y vino la famosa pregunta – ¿Qué lleva allí? Yo les respondí lo único que podía responder – harina. 

Empezó la hora de la inseguridad y la ansiedad americana donde todo es un complot terrorista. Me revisaron, me cuestionaron y aún así que la prueba química dio negativo, seguían preguntando para qué llevaba esa harina. Al final me dejaron ir y por fortuna mía no tenía apuro porque tenia tiempo de sobra para tomar el siguiente avión. Como era de esperarse, me decomisaron mi paquete de harina pero los seguridad del TSA no contaban con mi astucia o mejor dicho, mi suerte, y saque mi otro paquetito que tenía escondido. 

A penas salí de las torturas psicológicas con los seguridad me dirigí de inmediato al baño. Paolo ya tenía hambre y me pedía que lo alimentara. Abrí la bolsita donde llevaba a Paolo y le eché harina de un paquetito y un poco de agua embotellada. Mientras mezclaba la masa madre en el baño, las personas que entraban se me quedaban mirando como si yo fuese una clase de criminal o algo. Seguro pensarían que estaba traficando sustancias ilícitas o descubriendo nuevas formas de consumirlas.

Después del primer control no tuve más contratiempos y todo fue bastante expedito hasta llegar a Panamá. Definitivamente viajar con Paolo fue agotador pero lo más importante es que llegó sano y salvo a su destino.

¿Cómo conocí la masa madre? Esa fue una aventura para recordar.

¿Cómo conocí la masa madre? Es una aventura que aún no termina.

Todos los días aprendo algo nuevo de Paolo, es como si él quisiera compartir su vivencias con nosotros.

Para aprender a hacer pan con masa madre Sourdough, puedes hacer: